Hacer deporte mejora la productividad

Es bien sabido que la práctica deportiva es un ingrediente importante en el cocinado de nuestra salud. Entiéndase, además, salud tal como la define la Organización Mundial de la Salud “bienestar físico, psíquico y social”.

La realización de ejercicio moderado de forma continuada es fundamental para estar en un estado físico saludable; cuando hacemos ejercicio promovemos la secreción de una hormona denominada endorfina «la hormona de la felicidad»  que se demuestra que produce bienestar y ayuda a mantener una cierta salud emocional; finalmente si, además, el deporte es realizado en equipo tendremos la posibilidad de generar y/o incrementar nuestra red de apoyo social.

Ahora sabemos también que la práctica deportiva incrementa la productividad.

Hace poco el diario El  País se hacía eco de la investigación llevada a cabo en la Universidad Autónoma de Madrid por el profesor De Miguel.  En el estudio se muestra cómo “el ejercicio físico no solo sirve para sacar músculo, no solo nos hace ser y parecer saludables y guapos, no solo nos pone de buen humor. Además de todo eso, que no es poco, nos hace trabajar más, concentrarnos mejor y ser más productivos”.

productividad

Traigo esto a colación para hablar del equipo de fútbol sala del IIC  que formado a principios de octubre ha comenzado a dar sus primeros pasos en la liga de empresas de Tres Cantos. Aunque a falta de comprobar nuestro incremento de productividad, ya podemos vislumbrar cómo la práctica de este deporte de equipo nos está reportando interesantes beneficios. Éstos son intangibles de momento pero estoy convencido de que en el corto plazo podremos poner en marcha alguno de ellos.

Hablaré de alguno de los que me parecen más relevantes:

  • Compromiso, sensación de pertenencia, espíritu de equipo. A ninguno nos pagan por comprometernos, sin embargo lo hacemos. Básicamente por un motivo, compartimos algo extraordinario: nos gusta jugar al futbol. Y estamos allí porque queremos, hemos dejado otras actividades para hacer esto. Y nos hemos dicho sin más: eres bueno, da todo lo que puedas, no tengo que ponerme limitaciones. ¿Qué bonito una organización en que tu jefe te dijera eso no?
  • Desarrollo de habilidades personales. Es un placer ver cómo los compañeros crecen en el campo. Se arriesgan, toman iniciativas, refuerzan la confianza en sus capacidades y en las decisiones que toman….¿quién dice que esto no es una experiencia para que en su desempeño profesional muestren estas habilidades?
  • Feedback. ¡Cómo se habla en el campo y en el banquillo! En un partido hay más feedback que el que recibe un trabajador habitualmente a lo largo de todo un año de trabajo. Así que nos estamos acostumbrando a que nos digan lo que hemos hecho bien y en dónde nos hemos despistado. Y lo aceptamos. ¿Suena a feedback de gestión del desempeño?
  • Autogestión. En el equipo hay jóvenes y menos jóvenes. Técnicos y gestores. Personas del negocio y de la estructura. Y, poco a poco, estamos desarrollando nuestra propia organización basada en los talentos de cada uno. Hay quien nos hace piña e integra, hay quien es capaz de establecer reglas que podemos seguir (con los cambios, por ejemplo), hay quien es necesario que dé un grito, hay…

En definitiva que estoy convencido de que esta práctica deportiva además del bienestar físico, psíquico y social genera algunos otros valores muy relacionados con el desempeño de las personas en el puesto de trabajo.

¿Y tú? ¿El deporte, el ejercicio físico, te hace trabajar mejor? ¿Hay otras actividades, aunque no sean deportivas con las que se puedan conseguir beneficios similares?